Clima comunitario de aceptación.
Desarrollo de una actitud de dialogo entre los pacientes y entre estos y sus terapeutas.
Tendencia a propiciar los "reforzamientos positivos" frente a las conductas que se van recuperando.
La comunicación es para nosotros el instrumento mas valioso y se considera tan susceptible de enfermar como la persona misma. Por lo tanto mejorar el sentido y la claridad de la comunicación es el principal objetivo de toda terapia.
Hay una cultura comunitaria manifestada en normas de convivencia y estilos de interacción. Estas normas se práctica en forma clara, simple y estable.
El paciente aprende rápidamente a "moverse" utilizando estas normas y estilos cada día con mas eficiencia, y esto hace que su conducta se modele.
Todo paciente sabe perfectamente cual es el motivo por el cual se lo está tratando bajo un régimen de internacion o de hospital de día. Sabe que ha sucedido en el pasado y que le cabe esperar en el porvenir.
Sin serlo deliberadamente, la adhesión a las normas y estilos de interacción referidos , se convierte en una especie de exigencia institucional consensuada que a la vez es elástica ya que se reformula con cierta peridiocidad . En esta reevaluación intervienen plenamente los pacientes a través de las asambleas de comunidad.
Lo expuesto precedentemente determina finalmente un clima emocional de bienestar y seguridad. Todas las actividades de la vida cotidiana, transcurren en armonía y plena coparticipación.
La familia participa de todo el proceso terapéutico de un paciente internado, a través de entrevistas diagnosticas y terapéuticas, de la participación en algunos aspectos de la vida institucional , y con motivos de los permisos terapéuticos del paciente al hogar.
La familia se convierte en la conexión principal entre el paciente y toda sus circunstancias personales y sociales extra institucionales.